El 31 de agosto hubo repique
general de campanas y “una salva de artillería tan perfectamente imitada
en la Plaza de Armas de la torre o fortaleza que hicieron y permanece en el
centro de la ciudad, sobre la Plaza de la Leña los conquistadores
católicos...”.-
Describe minuciosamente el
adorno de la Plaza del Mercado y la “hermosa iluminación de las
trescientas sesenta y tres ventanas que ocupan los tres frentes de la
plaza.”.-
“Divide esta Plaza del
Mercado de la Leña un jardín que llaman de las Damas, murado de sillería
cuia longitud es de sesenta y ocho varas y treinta y seis de latitud, con
unos robustos álamos a su entrada por el Mercado, una fuente con un elevado
saltadero en el centro que se surte del copioso manantial del Cañuelo, que
por cuatro caños grandes de bronze entra en un gran pillar de veinte y seis
varas de largo y ocho de ancho, y del que se probeen los tintes que por la
particular calidad de sus aguas fueron famosos en el Reyno y no se dan
mexores ni más vivos colores...”.- “En la Plaza de la Leña (...) y a la
izquierda para bajar a la gran plaza, elevó un arco triunfal transparente
sostenido sobre cuatro columnas”.-
El día 1 de septiembre se
bendijo el Real Pendón en la Catedral y se cantó el “Te Deum”, “...que
cantó la música de dicha S.I. con la mayor solemnidad y acompañaron la de la
Real Maestranza de Granada y la del Regimiento Provincial de Milicias del
Reyno...” .-
Finalizado el acto, en las
Casas Consistoriales se dieron mantos y sayas a ciento veintiséis mujeres
pobres vergonzantes y se repartieron 60 fanegas de trigo en pan. D.
Francisco Pinillos añadió, de su cuenta, cuarenta jubones. El comercio
repartió comida abundante durante todos los días de las fiestas, a pobres y
a presos.- A las cuatro de la tarde del día 1 de septiembre se juntaron los
miembros del Cabildo en las Casas Consistoriales, con la nobleza, y todos
con caballos ricamente enjaezados, precedidos por tropa del Regimiento del
Infante, de las remontas de Baeza y Úbeda y las músicas ya citadas, se
dirigieron a un tablado donde se hizo la proclamación, tirando después al
pueblo cantidad de monedas de plata acuñadas con el real busto y las armas
de la ciudad en el reverso.- Iniciada la comitiva por San Felipe, Compañía y
San Pablo, llegaron a la “Plazuela de ésta”, donde había otro tablado
y se siguió por la calle del Rojo hasta la de San Andrés y Puerta de Toledo,
bajando por San Francisco a la Plaza de la Leña, “entrando por el
zelebrado arco del comercio, a la del Mercado”, donde se repitió la
ceremonia, colocando el Real Pendón en los balcones de la Ciudad y
descubriéndose los retratos de SS.MM. Después se sirvió un refresco a
“todas las damas y gentes distinguidas así del pueblo como forasteros, a los
individuos de los cabildos de las iglesias Catedral y Colegial, doctores de
la Universidad, párrocos y prelados de las relixiones...” Después hubo
baile que duró hasta la mañana.” En dicha tarde hubo una exhibición de
caballos.- El día segundo hubo “algunos manexos de acavallo y correr
parexas a los reales retratos de SS.MM. como se acostumbra en las Reales
Maestranzas del Reyno...”.-
D. Antonio de Quadros y
Herrera ofreció un a convite a todas las personas de distinción.- Los
días 3 y 5 de septiembre “se corrieron novillos a mañana y tarde,
habiéndose a este fin dispuesto la gran Plaza del Mercado como si fueran a
celebrar unas fiestas reales, sin faltar requisito en el aparato, extensión
de espaciosos andamios o tendidos y circundando sobre estos el pido del
primer orden de ventanas de un ancho tablado para las mujeres, evitando la
mezcla de éstas con el vulgo de hombres en los andamios; pues el Corregidor
interino (D. Fernando de Viedma y Marín) miraba con el mayor esmero la
observancia de la moral cristiana; el decoro y religiosa decencia; su celo y
buen juicio supo atinar en uno y otro, procurando el sólido verdadero
obsequio de ambas majestades divina y humana. Hasta las subidas a los
tablados se hicieron con unas guardas fuera de la plaza en que no peligrara
la honestidad. Providencia digna del mayor elogio a este joven magistrado, a
que ayudaron mucho los comisarios, que celaban vigilantes poniendo
centinelas en contorno de la andamiada fuera de la plaza para impedir su
detención a los libertinos y disolutos...”.- Se trajeron seis
lidiadores de Córdoba que “hubieran lucido mucho si hubiera tenido
licencia la Ciudad para que hubieran sido de muerte y picádose de varas
largas, pero conteniéndose a la observancia de la Real Pragmática
divirtieron bastante y llenaron los dos días...”.-
El 4 de septiembre hubo
máscaras “que tenían dispuestas los gremios”. Divididos en
cuadrillas, la primera de ellas, integrada por carpinteros, barberos y
alpargateros, representó América, con indios, Hernán Cortés, sus tropas,
Moztezuma, Pizarro, el emperador del Perú, una nave, etc.-
La segunda cuadrilla, de
labradores y hortelanos, representó África, con soldados a caballo,
danzantes, moros y turcos, sabios astrónomos de Egipto, los Ptolomeos,
Cleopatra, cartagineses el emperador de Abisinia, la reina de Etiopía,
representaciones de las islas de Cabo Verde, “Fortunadas”, Madero,
Azores, una galeota cargada de productos y fauna.-
La tercera cuadrilla, de
sastres, zapateros, zurradores y curtidores, representaba Asia, con los
principales personajes de esta parte del mundo, desde Nembrot III, nieto de
Noé, pasando por tártaros, chinos, japoneses, persas, bonzos, judíos, Osmán,
Esculapio, Hipócrates, Alejandro Magno, Darío, hasta carrozas alegóricas con
flora y fauna bien imitadas.-
La cuarta cuadrilla de
albañiles, herreros, cerrajeros y tintoreros, representó a Europa, con
danzantes, Atlante con esfera, las cuatro estaciones, el día y la noche, los
cuatro elementos, una matrona representando a España, la Paz, la Justicia,
parejas de fenicios, de cartagineses, de romanos, de godos, las provincias
españolas representadas por damas a caballo, los dos jueces de Castilla,
“una hermosa matrona con una brillante cruz en el pecho, una espada y una
palma en la derecha por ocuparse la siniestra en la brida del hermoso
caballo, en que iba la General Suprema Inquisición de España, cuio
Presidente es nuestro Excmo. Prelado...” (D. Agustín Rubín de Ceballos),
una matrona representando a Baeza, con una bandera y las armas de la ciudad,
representación de la Universidad, Carleval y Argote de Molina; órdenes
militares, la del Toison de Oro y la Real y Distinguida Orden de Carlos III;
un carro triunfal con un toro trayendo sobre sí a Europa; soldados
Ballesteros y cerraba la tropa de caballería.-
Los gastos satisfechos por la
Ciudad ascendieron a veintiocho mil doscientos treinta y dos reales y un
maravedí de bellón.