Año 1691: En la sesión del Cabildo Municipal celebrada en
este día, “... el señor Corregidor dijo que por parte del Cabildo de
la S.I. Catedral
(...) se le ha hecho saber cómo la obra de la sacristía ha cesado por falta
de medios y que para excusar los riesgos que pueden ocasionar los temporales
(...) necesitan de alguna cantidad (...) para poder continuar la obra (...).
y oído y entendido por
la Ciudad, en consideración de no hallarse las
arcas del Pósito con maravedíes que puedan socorrer necesidad tan precisa,
se acordó que en virtud de la Facultad Real
concedida para este efecto, se vendan a panaderos trescientas fanegas de
trigo del que de presente hay en las paneras de dicho Pósito, al precio de
catorce reales por fanega(...)”
En esta época eran muy corrientes las peticiones de fondos para reparaciones
en las iglesias. En este mismo día se trató otra, esta vez del convento de
Nuestra Señora de la Victoria. En su
nombre, el P. Francisco Navarro, Corrector de dicho convento, expone la
necesidad de urgentes reparaciones en la capilla de Nuestra Señora de la Peña, además de en la capilla
mayor y cuerpo de la iglesia “... por estar con notable quebranto y ser
totalmente indecente que dicha capilla de Ntra. Sra. de la Peña quede en la
forma que de presente está(...)”, porque es propiedad de la Ciudad. Promete
que, una vez realizada la necesaria obra, “... dejará capilla decente en
que se conserve dicha santa imagen y Patronato de la Ciudad(...)”