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Ideal Jaén.- Un día como hoy de 1977 los jienenses se preparaban, con deseo y miedo a la vez, para las primeras elecciones generales, a las que acudieron líderes nacionales y votó casi el 80%. En junio de 1977 el café costaba 23 pesetas en categoría especial y 16 en cuarta, los mercados de abastos de Jaén anunciaban que había entrado mucho pescado fresco y que las bacaladillas se vendían a 56 pesetas el kilo y las sandías a 12.
De todo eso informaba IDEAL hace treinta años, en plena campaña electoral a las tan ansiadas como inciertas elecciones generales del día 15 de junio, las primeras que se celebraban en 46 años y a las que concurrieron por Jaén 14 candidaturas, en una ensopado de siglas la mayoría de ellas efímeras. Por entonces, la aún incipiente información electoral competía a duras penas con los actos de las fiestas de la Virgen de la Capilla y del Corpus Christi, y eso que durante aquella primera y larga campaña, de 21 días, se celebró por toda la provincia cerca de un millar de mítines, que en ese momento hacían furor después de cuatro décadas de silencio impuesto para la mayoría. Carrillo, González, Miñón Había tantas ganas de elecciones hace treinta años que las octavillas volaban al compás de los eslóganes y de las canciones políticas pegadizas que salían de los megáfonos. Las paredes asistían a la 'guerra de los carteles' y las pocas y malas carreteras de la provincia contemplaban el frenético ir y venir de líderes locales y nacionales, como Felipe González, Santiago Carrillo, Herrero de Miñón, Joaquín Ruiz Jiménez, José María Gil Robles, Luis de Jáudenes o Juan Manuel Fanjul, de UCD, quien defendía en la capital el centro político, «la mejor opción» para «no dividir España en dos» y hacer una Constitución «para todos los españoles», y que calificó la campaña electoral como «una gran borrachera» porque había permitido que «tanto derecha como izquierda hayan comenzado a decir la verdad de lo que llevan dentro». La UCD de Adolfo Suárez ganó en el conjunto del país con el 47% de los votos, frente al 33% del PSOE, pero no venció en la provincia, donde sólo obtuvo 103.708, por debajo de los 123.708 de los socialistas, que consiguieron cuatro diputados nacionales (Alfonso Fernández Torres, Juan Jiménez Serrano, Juan Díaz Torres y José Manuel Pedregosa Garrido), por tres de los centristas (José Antonio Simón Calvo, Emilio Muñoz Ibáñez y José Ramos Manzano). Y en el Senado, tres socialistas (Juan José Contreras Guardia, Pedro Luis Martínez Martínez y Juan Zarrías Jareño, padre del actual dirigente del PSOE), mientras que UCD sólo logró el escaño de Pedro Manuel Damas Rico. El recuento de la noche electoral no fue fácil por la falta de experiencia y por las limitaciones técnicas. Los ordenadores, Internet y los móviles eran ciencia-ficción hace treinta años y tanto políticos como periodistas hacían guardia alrededor del teléfono fijo. «Aquí estamos a la espera», decían unos y otros, hasta que a las una y media de la madrugada, según la última hora publicada al día siguiente en la edición de IDEAL, «comenzaron a conocerse algunos datos concretos» y en la capital ganaba por mucho la UCD, seguida de PSOE, Alianza Popular, PCE, Unidad Socialista y Acción Social Agraria (ASA); aunque en el conjunto de la provincia la ventaja era para los socialistas con sólo 16.000 votos escrutados. Meses difíciles Unos meses antes se había celebrado el referéndum para la Reforma Política, que abrió las puertas al cambio de régimen, pero las elecciones del 15 de junio de 1977 eran las primeras con partidos políticos en liza, incluido el PCE, que había sido legalizado en plena Semana Santa y fue muy contestado por la extrema derecha y por lo que entonces se conocía como el 'búnker', partidarios de que nada cambiara. Fue una de las decisiones más difíciles de Suárez en un año muy convulso que arrancó con la matanza de Atocha, las reivindicaciones nacionalistas y los continuos atentados terroristas. En Jaén también se vivieron meses intensos. En febrero, la bandera andaluza ondeó en la Diputación, en marzo empezó la excarcelación de presos políticos de la prisión provincial, en el campo los agricultores estaban indignados por la falta de ayudas del Gobierno para las heladas, profesores y estudiantes reclamaban la creación del Colegio Universitario (embrión de la Universidad), los trabajadores del sector ceramista de Bailén renunciaban al salario en señal de protesta y los 4.500 obreros de Santana protagonizaban una huelga de 40 días por las dificultades de la empresa. En ese agitado contexto había conciencia de que las elecciones eran algo histórico y de que podía empezar algo nuevo, pero todo ello se vivía con temor y sin poder apartar de la mente que la historia podía repetirse cuarenta años después. De ahí que en las crónicas periodísticas de la época apenas hubiera referencias al inmediato pasado y que aflorara la cautela y la moderación, centrándose en explicar cómo votar y en animar a ello. «¿Por qué ha votado?», preguntaba IDEAL a la salida de los colegios electorales. «Porque se presenta una posibilidad de decidir el futuro, y eso no es cosa de todos los días», decía uno. «España somos todos y también mi voto es necesario». «Porque queremos paz, tranquilidad, democracia, libertad y progreso». Votar era un deber. Unas monjas de Santa Clara que no pudieron hacerlo por correo mostraban su disgusto: «No hemos votado con todo el dolor de nuestro corazón, pues somos conscientes de cuál era nuestro deber», decían. Y los jienenses más que ningunos. El 78,9% votó en la provincia. Y eso que las elecciones fueron un miércoles. Pero la gente madrugaba y antes de entrar a trabajar iba a votar. Eso sí, con los sobres preparados de casa y bien cerrados. Jaén votó hace treinta años con sentido del deber y sentimiento de miedo. Como esa anciana que acudió a las urnas angustiada y no paraba de comentar que no había podido dormir en toda la noche. O ese hombre que llegó pidiendo consejo sobre qué voto era el mejor para ayudar al Rey. Inauguraron en Jaén el anecdotario electoral, una sección fija a lo largo de treinta años de libertad sin ira. |