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Rebeca da a beber agua a Eliecer (S.I. Catedral de Baeza)
La pintura se ubica dentro de la Catedral de nuestra ciudad y en concreto, se encuentra situada expuesta en la biblioteca en concreto en el testero derecho de la sala según se entra colgada sobre la estantería que contiene los libros a una considerable altura del suelo. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo, no pudiendo analizar el tejido sobre el que está realizada la pintura, aunque si pudimos analizar la urdimbre con la que se fabricó, es una esterilla. El cuadro es de dimensión grande midiendo aproximadamente incluido el marco 190 cm de alto y 150 cm de ancho. No conocemos al pintor que la realizó hacia 1680, aunque está claro que la pintura no se realiza en España y pertenece a un artista de la Escuela Genovesa y que es un pintor de calidad, instando para que los investigadores, para que profundicen en está afirmación. La pintura como podemos apreciar se encuentra en un pésimo estado de conservación. Tiene grandes pérdidas de la capa pictórica e imprimación, también craquelados en ciertas zonas y suciedad superficial. Precisa urgente intervención dada la alta calidad de la pintura. Llamando la atención desde estas líneas a las autoridades competentes eclesiásticas y civiles para que realicen una pronta intervención sobre la pieza. La obra aparece enmarcada con listones de madera teñida moderna, que evidentemente no son el marco original de la pintura. Se trata de una interesantísima pintura. El pasaje de Rebeca ofreciendo agua a Eliecer es un especial cuadro de la colección catedralicia por recoger un tema del Antiguo Testamento (menos frecuente en la pintura religiosa española). Por el Génesis 24, 1-67, sabemos que Abraham envió a su mayordomo en busca de una mujer apropiada para su hijo Isaac. En un descanso del camino junto a una fuente varias doncellas llenaban sus cántaros de agua; al verlas, el criado pidió a Dios acertar en la elección de la esposa, ésta sería la que ofreciera de beber a él y a sus camellos de buen grado. Así como fue que Rebeca se les acercó, para calmar su sed e inmediatamente Eliecer, dirigiéndose a su familia la pidió en matrimonio con la aceptación y parabienes de todos. El lienzo registra el preciso instante en que Rebeca, ataviada al modo de elegante cortesana, ofrece agua al criado ante la mirada atenta de los otros personajes que aparecen en la escena. No sabemos si este cuadro pudo pertenecer a una serie que aludieran en sus motivos a las siete obras de misericordia, en este caso dar de beber al sediento, recurso iconográfico y simbólico muy frecuente: Ejemplificar las verdades del Evangelio con episodios del Antiguo Testamento, en un afán de armonizar el mensaje bíblico y dar a conocer al gran público la Historia Sagrada en una catequesis visual. Destaca el bello e idealizado rostro de Rebeca, con gesto de delicada misericordia, tal vez en un intento de plasmar con la hermosura corporal, la bondad de su alma. Por otra parte, la avidez del criado bebiendo contrapone una nota de recio realismo tanto en el tipo físico como en el gesto. En este caso la obra narra una escena del Antiguo Testamento y es tratada de una manera clasicista. Los preceptos contrarreformistas dejan de imponerse y también la iconografía impuesta por estos, quizás por agotamiento. En esta obra todavía existen signos claroscuristas, aunque aparecen novedades, como el color, que ya no es símbolo, sino mera expresión, tomado indiscutiblemente de la tradición. Esta obra puede tener influencias de Veronés, en los preciosos efectos de luminosidad, acabados con una sutil yuxtaposición de fríos y calientes, brillantes y oscuros. Se trata de una pintura de alta calidad, que merece ser conservada convenientemente como legado para la admiración de las generaciones venideras en nuestra ciudad Patrimonio de la Humanidad. Francisco J. Sánchez ConchaDoctor en Bellas ArtesPresidente de la Asociación Alcázar Cultural
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