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(foto Narváez) La pintura objeto de este estudio, se encuentra ubicada dentro de la Catedral de nuestra ciudad, se encuentra situada expuesta en concreto dentro de la Sacristía Mayor, a la cual se accede tras sacar la entrada para visitar el museo catedralicio. Está colgada dentro de la estancia, justo tras el espectador hacia la derecha según se entra en la sala. Está a cierta altura y cuando se va a accederal claustro por la puerta que hay desde la sacristía se encuentra a mano derecha. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo, realizado el tejido con fibra vegetal de lino con una urdimbre de tejido en esterilla. La pintura tiene una costura en vertical, que es fruto de la necesidad de unir varias piezas del mayor ancho, para poder obtener el tamaño deseado del soporte a pintar. El cuadro es de dimensión mediana-grande midiendo aproximadamente 191 cm de alto y 107 cm de ancho. No conocemos al pintor que realizó esta pintura en la primera mitad del siglo XVIII, pero podemos afirmar a pesar de lo poco que se ve al natural en la pintura, que se trata de un artista que conoce bien su oficio y que sabe como realizar las composiciones para que resulten equilibradas y armónicas. La pintura como podemos apreciar se encuentra en un pésimo estado de conservación, tiene graves craquelados uniformes en cazoletas, comenzando a desprenderse; pérdidas de la capa pictórica en la zona de la costura. Tiene alguna rotura y es sin duda el cuadro con los barnices más oscuros y oxidados de toda la colección. A simple vista, no se aprecia lo que hay representado en la pintura. Posiblemente debido a la oxidación producida por el humo y el calor de una gran cantidad de velas. Lo que significa que el cuadro ha tenido una gran devoción popular. Precisa urgente intervención. No es el marco original de la pintura el que tiene en la actualidad, puesto que ni siquiera encaja el bastidor que sostiene la pintura en la ranura a tal propósito tiene el marco, del que podemos decir que es un marco magnifico de madera tallada y dorada, pintado con falsas incrustaciones de carey, y que igualmente precisa una correcta restauración. En la pintura que nos ocupa, vemos que en las condiciones que se encuentra la superficie pictórica, es imposible hacer un análisis en profundidad del mismo. Tan sólo decir que el santo aparece en pie y que porta en su mano derecha la alabarda como atributo de su iconografía siendo con este arma con el que fue martirizado. Por la forma de realización del arma, podemos considerar que tanto ésta como la vestimenta del apóstol se intuyen anacrónicos. En su mano izquierda porta un evangelio. Y que en la zona superior izquierda aparecen tres querubines que presencian la escena; Justo debajo aparece una cartela en la que se deduce que pone “JUDAS / TADEO / y otra palabra más imposible de descifrar”. El dibujo es delicado y parece de mejor calidad que el colorido, que resulta imposible de analizar, salvo en las carnaciones que son de buena factura. Pudiendo provenir este cuadro, o el número 98 del catalogo de mi libro titulado pinturas de caballete de la Catedral de Baeza (al tener las dos pinturas idéntica advocación), del desaparecido convento de Trinitarios Calzados del Ejido (que sabemos que en la época anterior a la desamortización de Mendizábal existía una pintura de este santo en el convento), puesto que en una misma iglesia no se encuentran nunca dos cuadros referentes al mismo hecho o situación. Para finalizar este comentario reiterar que es una pintura de calidad, que merece ser conservada y restaurada convenientemente ya. Llamando la atención desde este foro, a las autoridades competentes para que actúen y preserven esta pintura convenientemente restaurada como parte del legado para la admiración de las generaciones venideras de nuestro rico patrimonio mueble antiguo que conservamos en nuestra ciudad Patrimonio de la Humanidad. Francisco J. Sánchez Concha Dr. en Bellas Artes
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