Santiago el Mayor (Foto Narváez)
La pintura que estudiamos hoy, se encuentra dentro de la Catedral de nuestra ciudad y en concreto, se encuentra expuesta dentro de la Nave Principal, situada dentro de la Capilla Mayor, formando parte del retablo mayor estando en concreto situada en el segundo cuerpo del mismo dentro de la calle izquierda.
Se trata de una pintura al óleo sobre tabla, resultándonos imposible analizar la naturaleza de la madera que conforma la tabla, por no poder obtener una muestra. El cuadro es de dimensión mediano-pequeño, midiendo, aproximadamente 110 cm de alto y 50 cm de ancho.
Conocemos al pintor que lo realizó a lo largo del siglo XVIII, más en concreto hacia 1742, se trata de un artista nacido en Úbeda, que llego a tener un mediano éxito. Aunque podemos afirmar que conoce perfectamente bien todos los entresijos del oficio de realizar y dorar retablos, el autor de la pintura Francisco Gómez de Espinosa, artífice del grandioso retablo mayor de la catedral y que por economía de medios realizó el mismo la pintura que nos ocupa al igual que la homónima y ya estudiada de san Eufrasio, primer obispo mártir de la provincia de Jaén.
El cuadro como podemos apreciar, se encuentra en un estado de conservación deteriorado, presenta dos grietas longitudinales y un agujero. Tiene pequeñas pérdidas de la capa pictórica y suciedades superficiales. Debiendo señalar aquí desde este foro que las dos pinturas y las esculturas que conforman el retablo han debido restaurarse convenientemente, en la ultima limpieza llevada a cabo sobre el mismo, puesto que solo son en total cuatro pinturas y dos esculturas, habiendo perdido una oportunidad única, puesto que se han dispuesto andamiajes y los mecanismos necesarios para acceder a las piezas.
La pintura aparece enmarcada por un retablo de madera finamente tallada y dorada con hojas de oro, de magnifica calidad.
La pintura lleva la inscripción en la zona inferior “Ste. JACOBE”. Resulta evidente que el autor es principalmente dorador, ya que llama la atención, la escasa calidad que presentan las dos tablas del retablo, realizadas por el ubetense Gómez (viéndose obligado a pintarlas), y la gran calidad del retablo en cuanto al dorado. Quedando perfectamente integrada en el grandioso conjunto del retablo. En esta tabla, el artista ha representado al Apóstol iconográficamente como peregrino y aparece en un segundo plano, generado con la colocación de un arco fingido para dar profundidad. Aparece portando el bastón y dos vieiras prendidas del pecho. Según la tradición española, Santiago vino a predicar a España, desembarcando en Cartagena y dirigiéndose a Zaragoza, donde se le apareció la Virgen del Pilar. Tras su martirio, su cuerpo fue llevado a Galicia en una barca. Esta leyenda, dio lugar al Camino de Santiago y a la primera iglesia de peregrinación del Occidente europeo.
Según los Evangelios, Santiago fue hijo de Zebedeo y María Salomé, así como hermano de san Juan Evangelista. El epíteto de Mayor le fue colocado por ser uno de los primeros llamados por Jesús y también uno de los primeros en morir. Asistió, junto con Pedro y Juan, a la Agonía de los Olivos y a la Transfiguración. En esta tabla el artista le ha colocando dirigiendo su mirada hacia su izquierda, al centro del retablo, lo cual nos hace observar que la obra se concibió ex profeso para su ubicación.
Podríamos afirmar que se trata de lo que hoy en día llamaríamos pintura decorativa, siendo tanto un tosca de dibujo, proporciones y colorido, aunque al ser observada desde la zona del pueblo bajo el graderío resulta bastante más armónica.
Se trata de una pintura de buena calidad, que merece ser conservada como legado para la admiración de las generaciones venideras en nuestra ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Francisco J. Sánchez Concha
Dr. en Bellas Artes