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La Piedad (S.I.Catedral de Baeza (Foto Narváez) La pintura se encuentra dentro de la Iglesia Catedral de nuestra ciudad y en concreto, está situada dentro del museo. Está colgado en la sala II en la pared según se accede por la puerta al espacio quedando a la derecha colgada sobre una vitrina que contiene ornamentos. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo. En cuanto al tejido, podemos decir que la naturaleza de la fibra es vegetal siendo lino, estando tejido en esterilla. Se conserva en un estado deteriorado-pésimo: presenta roturas del soporte y bastantes zonas de la capa pictórica e imprimación perdidas; además, tiene craquelados uniformes y los barnices muy oxidados y oscurecidos. Teniendo en cuenta su calidad precisa urgente intervención. El marco que tiene esta pintura es de madera tallada y dorada, que ha sido posteriormente pintado de negro –ebonizado-. No es el marco original de esta pintura (ha sido adaptado con un listón). Pero dada la cierta calidad que tiene precisa restauración. El cuadro es de dimensión mediana-grande, midiendo aproximadamente 84 cm de alto y 134 cm de ancho. La pintura es anónima y el autor es trabaja con cierta calidad, siendo realizada la pintura en la primera mitad del siglo XVIII. En la interesante pintura vemos que esta escena extremadamente horizontal, en cuanto a formato, aparecen las figuras de Cristo muerto en un primer plano y detrás María que lo contempla sumida en su dolor, pero sin ningún dramatismo viendo la aceptación de María en su rostro del dolor que le acaba de sobrevenir. En una escena que lo mismo reúne características para poder rebautizarla como la deposición de Cristo puesto que la figura del Dios-hombre descansa sobre el suelo y no sobre el regazo de su madre como suele ser lo habitual en la escena que titulamos piedad. La figura de María está desplazada hacia la izquierda del eje central de la composición, generándose en esta zona la máxima atención contrapesando en la zona derecha con las piernas ligeramente dobladas de Cristo. Esta postura de Cristo resulta extraña, debido a que en esta escena ya estaba muerto con la rigidez post-morten, aparte de la falta de conocimientos de perspectiva, a la hora de resolver el dibujo de esta postura. El tema será inmortalizado con los modelos realizados por el escultor Gregorio Fernández, de los que el autor el cuadro parece ser conocedor, lo que nos indica que el autor tenia formación artística. El dibujo resulta más delicado y elaborado en los rostros de María y Jesús –cuyo rostro denota una gran e idealizada belleza-, siendo un tanto tosco en el cuerpo muerto de Cristo. La expresión de las figuras sí está conseguida por el artista, también la fusión de éstas con el ambiente. Para ello ha matizado los marfiles y colores del manto con el marronáceo de la arquitectura al fondo. El colorido a pesar de la mal estado de conservación en el que se encuentra en la actualidad la pintura, resulta suave y armónico, tanto por la gama de los tonos empleada por el autor, como por la suave e intimista iluminación utilizada, podría tener algún repinte poco afortunado en la zona de las piernas de Cristo, que desaparecerá cuando la pintura sea convenientemente restaurada. Se trata sin ninguna duda de una pintura de buena calidad, que conservamos en nuestra ciudad patrimonio de la humanidad y que debemos conservar convenientemente, y con urgencia, como todo nuestro patrimonio mueble –bastante olvidado de protegerlo por parte de las autoridades-, como legado a las futuras generaciones venideras. Francisco J. Sánhez ConchaDoctor en Bellas ArtesPresidente de Alcázar Cultural
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