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BaezaForos.-
Por Enrique Ruiz Cantos
“Ven y verás” –Jn 1,39- Con estas palabras Felipe invita a Bartolomé a conocer a Jesús, justo cuando se estaban formando el grupo de sus discípulos. Estas palabras son también el titulo de la guía del peregrino a Tierra Santa que nos dieron al comienzo de la peregrinación y yo quiero utilizarlas para dar titulo a esta reflexión que quiero compartir con quien lea estas líneas.
Cuando comenzamos la peregrinación, el Padre Sergio (nuestro guía) nos hablo de los encuentros y de los desencuentros, al terminar la peregrinación yo pienso que esta se puede dividir tal y como nos decía el Padre Sergio, en encuentros y en desencuentros, yo de hecho viví la peregrinación de esas dos maneras… vamos pues con la primera: 
El encuentro: Antes de iniciar nuestro camino a Tierra Santa yo tenía ganas de conocer los sitios donde nació, vivió, predico, murió y Resucito Jesús, para mi esto era emocionante, “Yo un simple mortal pisando la tierra donde nació quien muere por salvarme…”.
Dos mil años después de que sucediese este acontecimiento hacen que apenas queden resto de los edificios originales, con lo cual es muy importante ir con la mente, el corazón y el Alma en vilo, para que estos le transmitan a los ojos las imágenes que faltan a simple vista, y ese fue el primer encuentro, precioso cuando llegas a Nazaret e imaginas a Jesús de niño jugando o ayudando a sus padres, o en Cana, cuando hace el primer milagro transformando el agua en vino… es emocionante ir a la montaña de las Bienaventuranzas, al monte Tabor o ir en barco por el lago de Galilea y recordar a Jesús junto a sus discípulos, ¿Cómo no emocionarte cuando participas en la Eucaristía en el mismo sitio donde Maria le dice sí al Ángel enviado por Dios? ¿O en el Cenáculo?, donde Jesús instituye la Eucaristía, el Sacerdocio o nos da el mandamiento del Amor, ¿Cómo no vas sentir nada cuando llegas al calvario, o a casa de Lázaro?... Encuentro y muy importante fue con María, pienso sinceramente que Tierra Santa no solo es la Tierra de Jesús, Tierra Santa es un Santuario Mariano, allá por donde vas ves con el corazón a María, silenciosa, pero presente mientras sigue a su Hijo (Belén, Cana, Nazaret, Ein Karen o el mismo Calvario, son testigos de la presencia de Nuestra Madre). Y así fueron los encuentros, encuentros culminados diariamente en la Sagrada Eucaristía, anticipo del banquete Eterno…
La vida de Jesús tiene momentos de alegría y de dolor, alegría que vemos en Belén, o mientras cura enfermos, pero también dolor, como cuando le fustigan los soldados la espalda, o como cuando ve que los suyos le abandonan, también yo vi dolor, desencuentros que nos decía el Padre Sergio…
Tierra Santa esta en Israel, y dentro de Israel tenemos a las tres principales religiones, Judía, Musulmana y Cristiana, los Judíos son mayoría y quienes gobiernan, los Musulmanes si bien son casi la mitad de la población de Israel apenas tienen poder de decisión y por último tenemos a la minoría (hay otras minorías como Drusos y Beduinos) , los Cristianos. Los Judíos desprecian y marginan a Musulmanes y Cristianos, los Musulmanes desprecian y en la medida de lo posible discriminan a Judíos y Cristianos. Tengo que decir sobre esto que si bien el trato que recibimos fue correcto eso no significa que no haya visto injusticias o miseria, o que no nos hayamos enterado como marginan, boicotean… en una palabra, como persiguen a los Cristianos de Tierra Santa; ¿o es que negar un trabajo, boicotear un negocio, escupirte… no es perseguir? Ciertamente los que visitamos los Santos Lugares somos mejor tratados, tengamos en cuenta que nosotros cuando vamos nos dejamos una gran cantidad de dinero no solo en los hoteles, sino también en recuerdos que nos traemos para familiares y amigos, y al que suelta la pasta se le cuida en todos los sitios.
Para mi todo esto es un desencuentro, desencuentro entre personas, las cuales deberían respetarse por el hecho de ser personas, independientemente de lo que piensen o crean esas personas; yo tengo amigos que no creen en Dios, o que piensan de forma diferente… y no me escupen ni renuncian a mi amistad, como tampoco renuncio yo a ellos y su amistad. Como creyente en un Dios que nos deja como mandamiento máximo el Amar al prójimo como a uno mismo, me resulta tremendamente doloroso ver estas discriminaciones o persecuciones.
Por último quiero dar las gracias a D. Mariano, Párroco del Salvador de Baeza, por organizar la peregrinación y estar siempre pendiente de nosotros, al Padre Sergio, que pertenece a la Orden Franciscana y que fue nuestro paciente guía en Tierra Santa, a todos los que han participado en la peregrinación, por conseguir que fuésemos una familia de 52 personas, pero sobre todo quiero dar las Gracias a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo y a María, Madre nuestra, por permitirme pisar y gozar la Tierra Santa.
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